Mostrando entradas con la etiqueta Pastoral Haitiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pastoral Haitiana. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de junio de 2015

INAUGURACIÓN DE UN CENTRO DE INTEGRACIÓN CULTURAL EN SABANA YEGUA

A mediados de abril se realizó la bendición e inauguración del nuevo “Centro Cultural” de la Parroquia La Sagrada Familia. Este centro se levanta al lado de la capilla del barrio Los Cartones, que ha sido desde hace varios años lugar de reunión para la comunidad católica del barrio y para la Junta de Vecinos, pero que también ha acogido a la comunidad haitiana de Sabana Yegua. En dicha capilla se celebra la Eucaristía y también se comparte la palabra de Dios durante la semana. Se da catequesis a niños y adultos y se ofrece alfabetización para haitianos y dominicanos.

Pues bien, a principios de este año, y gracias a generosas donaciones venidas de diversos lugares, pudimos remodelar y ampliar la capilla y construir al lado dos salas y una oficina, un baño y un patio posterior para reuniones: es lo que ahora llamamos el Centro de Integración Cultural en Los Cartones. La idea es que el centro sea un punto de encuentro para la comunidad haitiana y dominicana, donde se podrán compartir las inquietudes y quejas que puedan surgir a raíz de una convivencia que, de todos es bien sabido, no siempre es fácil. También se ofrecerán en el centro clases de Kreyol para los dominicanos que deseen aprenderlo. Además, se acaba de realizar un convenio con INFOTEP (institución educativa del gobierno dominicano) para ofrecer en las aulas del centro cursos de formación técnica a grupos vulnerables. Empezaremos con un curso de cocina básica, que ha iniciado ya el día 25 de mayo.

Esperemos que este centro sea un lugar de acogida, encuentro, integración y formación para todas las personas de buena voluntad que deseen participar de sus actividades.

jueves, 3 de julio de 2014

SIGNOS DE CAMBIO EN AZUA

Como es bien sabido, desde hace muchas generaciones la relación entre la República Dominica y Haití ha estado marcada por la desconfianza mutua e incluso el odio entre los habitantes de ambos países, siendo Haití el más afectado por esta situación debido a su fragilidad económica.

Yo nací en Azua de Compostela y vivo en Sabana Yegua, a once kilómetros de Azua, capital de la provincia de este mismo nombre. Dicha provincia se encuentra en el Suroeste de la República Dominicana, a dos horas de Santo Domingo y a otras dos de la frontera con Haití. La gran mayoría de los haitianos establecidos en nuestra zona son indocumentados, que cruzaron la frontera a pie, a través de las montañas, sin pasaporte. Los dominicanos propietarios de tierras (esta zona es mayoritariamente agrícola) utilizan la mano de obra barata que proporcionan los haitianos ilegales. Se establece así una relación de necesidad mutua: unos quieren el trabajo, otros la mano de obra que pueden pagar a bajo precio.

jueves, 14 de noviembre de 2013

UNA SENTENCIA INJUSTA Y ABSURDA

Desde hace ya varias semanas diversas organizaciones civiles y algunos sectores de la Iglesia Católica en la República Dominicana han levantado la voz en defensa de los derechos fundamentales de todos los perjudicados por la sentencia número 168-13 del Tribunal Constitucional del país. La comunidad internacional también ha empezado a denunciar la flagrante injusticia de dicha sentencia, que amenaza con dejar a cerca de 200.000 personas sin identidad nacional. Es obvio que cada país es soberano para establecer sus leyes de inmigración y decidir a quienes les concede la nacionalidad o a quienes no; en lo que no se puede estar de acuerdo es que el Tribunal Constitucional dominicano, en esta sentencia, arrebata la nacionalidad a ciudadanos y ciudadanas dominicanos a la vez que viola la Constitución Dominicana vigente desde 2010.

Todo este conflicto comenzó en 2012 con el recurso de revisión constitucional presentado por la señora Juliana Dequis Pierre, de padres haitianos, pero nacida y afincada toda su vida en República Dominicana. El recurso se originó porque la Junta Central Electoral se negó a entregarle un acta original de nacimiento para tramitar su cédula de ciudadanía. La negativa se debía a que la Sra. Dequis tiene apellidos haitianos. Como resultado de dicho proceso el pasado 23 de septiembre de 2013 el Tribunal Constitucional falló en favor de la Junta Central Electoral y a la señora Juliana se le denegó el derecho al acta de nacimiento y con ello a su nacionalidad. En la misma sentencia el Tribunal abría la puerta a desnacionalizar a más de cuatro generaciones de dominicanos y dominicanas que están en la misma situación legal que la señora Juliana Dequis Pierre. Se deriva de la sentencia que el único delito que han cometido es ser de ascendencia haitiana.

En resumen: esta sentencia arrebata la nacionalidad a todas aquellas personas que durante ocho décadas (desde 1929) fueron registradas como dominicanas pero cuyos padres eran “migrantes irregulares”. Ello afecta directamente y sobre todo a miles de personas de ascendencia haitiana que hasta ahora estaban al amparo de la Constitución y de las leyes vigentes en el momento de su nacimiento y ratificada en el artículo 18.2 de la actual Constitución (de 2010). Se calcula que cerca de 200.000 dominicanos de origen haitiano quedarán afectados por esta ley. En el caso de que se aplique, perderán su nacionalidad y se convertirán en apátridas, la mayoría de ellos de manera retroactiva por el supuesto delito de sus padres o abuelos, que llegaron y vivieron en el país de forma “irregular”. 

Esta polémica sentencia, además, decide ignorar algo obvio: que la inmigración haitiana en la República Dominicana es (como todos los fenómenos migratorios) un proceso complejo, propiciado por causas económicas, en el que las dos partes (el país que envía y el que recibe los inmigrantes) obtienen beneficios. El inmigrante busca salir de la pobreza, y quien lo recibe obtiene mano de obra barata para su economía nacional. Penalizar a hijos y nietos de inmigrantes irregulares haitianos, negándoles la nacionalidad, después de que sus padres y abuelos fueran traídos mediante contratos bilaterales entre los dos gobiernos, y se establecieran y trabajaran en durísimas condiciones en la República Dominicana, es, en pocas palabras, un ejercicio de cinismo.

Por otra parte, la sentencia debilita el estado de derecho del país y, con ello, incrementa la vulnerabilidad de los más pobres, al violar los principios de favorabilidad y no retroactividad de la ley, establecidos en la Constitución Dominicana de 2010 en los artículos 74.4 y 110 respectivamente. Los afectados por la sentencia son hombres, mujeres y niños que consideran la República Dominicana como su única patria, pues no conocen otro país ni otra cultura, ni otra lengua, son 100% dominicanos y sin embargo, ahora se les niega dicha nacionalidad.

La sentencia no sólo perjudica a miles de dominicanos y dominicanas sino que alienta en el resto de la población el anti-haitianismo (de hondas y complejas raíces históricas y sociales) que siempre ha estado latente pero que ahora se hace explícito, creando, por ende, más malestar y conflictos sociales. Sectores autodenominados “nacionalistas” han salido a las calles a respaldar la sentencia del Tribunal Constitucional y a negar la injusticia que dicha sentencia supone. Si fueran realmente nacionalistas defenderían el derecho a la nacionalidad de todos aquellos dominicanos y dominicanas afectados por la sentencia. Una vez más se ve que en el trasfondo de la cuestión está el resentimiento hacia el pueblo haitiano y su descendencia en República Dominicana.

En estos momentos el país está dividido entre los que aplauden la sentencia y los que la desautorizan. Las encuestas muestran que más o menos la mitad de los dominicanos apoya la sentencia y la otra mitad la rechaza. También hay quienes están de acuerdo con la sentencia pero no con su carácter retroactivo hasta 1929. Esta división, aparte de generar malestar social, perjudica las relaciones entre los dos países y afecta negativamente a la economía binacional. Los afectados por la sentencia 168-13 carecerán de documentos legales para estudiar, trabajar, registrar a sus hijos o acceder a cualquier servicio básico público. Es una situación crítica a la que un estado democrático del siglo XXI debe saber encontrar soluciones que pasen por respetar los derechos humanos de todos los que viven y trabajan en su suelo. El camino que les queda a los afectados es luchar para que se respeten sus derechos fundamentales, haciendo oír su grito de angustia a la comunidad internacional, esperando que el mundo se solidarice con ellos. Y para los que trabajamos con ellos, el camino es acompañarles en esta lucha por el respeto de sus derechos fundamentales y ayudarles a hacerse oír.   

Juan Manuel Camacho

jueves, 11 de julio de 2013

25 NIÑOS HAITIANOS RECIBEN SU ACTA DE NACIMIENTO


Ninguno de nosotros nos preocupamos mucho por existir legalmente en nuestro país de origen. Nuestros padres, al nacer, nos inscribieron e inmediatamente ya tuvimos una identidad como ciudadanos: el estado sabe que existimos y de qué familia procedemos. Pues bien, este no es el caso de los hijos de los inmigrantes indocumentados haitianos nacidos en la República Dominicana. Las leyes dominicanas no conceden el derecho de ciudadanía a los hijos de inmigrantes haitianos sin documentos. Mientras que otros países mantienen que el derecho a la ciudadanía emana de haber nacido en “suelo” nacional, otros (entre ellos la República Dominicana) no. La lamentable consecuencia de esta situación es que, hoy por hoy, la gran mayoría de los niños haitianos nacidos en RD de padres indocumentados no tienen ningún estado que los reconozca: son literalmente apátridas. Sus padres no los van a declarar a los consulados haitianos que existen en la República Dominicana por miedo a ser deportados, y RD no permite que se inscriban en el país. De modo que legalmente son personas que no existen. Desde la parroquia La Sagrada Familia se está colaborando junto con el consulado haitiano más cercano a la zona, en Barahona, para declarar a niños menores de tres años. Desde hace un par de años se empezó un proceso largo de negociaciones con el consulado y se organizó a la comunidad haitiana en la parroquia para este fin. A fines de junio de 2013 pudimos conseguir las primeras 25 actas de nacimiento expedidas por la República de Haití. Eso significa que 25 niños que no existían para ningún estado ahora tienen un documento... es un primer paso. Ojalá que más adelante puedan obtener también, con una flexibilización de las leyes migratorias dominicanas, no sólo un reconocimiento del país donde nacieron sus padres sino también del país donde nacieron ellos, donde crecen y donde aportarán su trabajo. Queda un largo camino por recorrer.  


jueves, 27 de junio de 2013

QUINTO ANIVERSARIO DE LA PASTORAL HAITIANA EN LA PARROQUIA LA SAGRADA FAMILIA DE SABANA YEGUA

El sábado 15 de junio se celebró el quinto aniversario del inicio de la pastoral haitiana en la parroquia La Sagrada Familia de Sabana Yegua. Como es bien sabido, República Dominicana cuenta con un gran flujo de inmigrantes haitianos. En el territorio parroquial viven alrededor de cinco mil inmigrantes haitianos, la mayoría indocumentados, que trabajan mayoritariamente en el sector agrícola y de la construcción. Los haitianos, que aportan a la República Dominicana una mano de obra no cualificada, sufren muchos abusos cuando tratan de abrirse paso en el país vecino. Debido a diferencias culturales, de idioma y a complejas circunstancias históricas y socio-económicas, el hecho es que existe en la sociedad dominicana un fuerte recelo hacia ellos, traducido a menudo en discriminación. Desde la Parroquia La Sagrada Familia se da prioridad al trabajo pastoral y social con la población haitiana y a su integración en el país, respetando su cultura y sus tradiciones. Por eso la celebración del aniversario de la pastoral haitiana es un evento significativo para toda la comunidad parroquial.



sábado, 18 de agosto de 2012



CUARTO ANIVERSARIO DE LA PASTORAL HAITIANA EN SABANA YEGUA (REPÚBLICA DOMINICANA)
El 9 de junio fue el 4o aniversario de la Pastoral Haitiana en la Parroquia La Sagrada Familia de Sabana Yegua. Para conmemorarlo el P. Werby Mytial, encargado de la Pastoral Haitiana, realizó una charla a la población haitiana sobre la importancia de la Eucaristía. A continuación se celebró una misa muy alegre y emotiva en kréyol, con bautismos, cantos, bailes y un ambiente festivo. Posteriormente, en el salón parroquial, se presentaron bailes, danzas, y se dio las gracias a todos aquellos que colaboran para que el mensaje de Jesús se difunda entre la población haitiana de la zona y para que esta población inmigrante se integre dignamente en el país. La pastoral haitiana de la parroquia ha ido creciendo en estos cuatro años, con celebración cada domingo y con un buen número de bautismos y confirmaciones, se trata de una de las pastorales haitianas de mayor calado en el país.