ESPACIO DE REFLEXIÓN
CIEGOS, AL BORDE DEL CAMINO
Los tres evangelios sinópticos narran la historia de la
curación de un ciego en las inmediaciones de Jericó. Los relatos tienen
importantes diferencias entre ellos, pues naturalmente responden al proyecto
literario particular de cada evangelista: por ejemplo, en Marcos (Mc 10,46b-52)
el ciego tiene nombre (Bartimeo), mientras que los ciegos de Mateo (Mt
20,29-34) y Lucas (Lc 18,35-43) son anónimos; por otro lado, en Mateo son dos los ciegos le piden a Jesús que los
cure, y no a uno solo como en Marcos y Lucas. Al mismo tiempo, hay rasgos
fundamentales del episodio que se repiten en los tres evangelios. Aquí nuestro
propósito no es hacer un estudio comparativo de las diferencias sino
precisamente centrarnos en el hecho de que los tres pasajes describen, al
iniciar la escena, al ciego (o ciegos en el caso de Mateo) sentado al borde del camino; al final, después de dialogar con
Jesús y recuperar la vista, en los tres evangelios los ciegos se ponen a seguirlo. Marcos especifica: «en el camino» (Mc 10,52).