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jueves, 1 de mayo de 2014

A FONDO

DIOS: ¿COPYLEFT?

La palabra copyleft comenzó a utilizarse en los años setenta por oposición a copyright y como deformación humorística de ésta, jugando con el significado de right (“derecho”) en este compuesto e incluso con su acepción política (right también significa “derecha”). El copyleft sería de este modo la reivindicación de la libertad, frente al copyright o derechos de autor. Al mismo tiempo, el componente -left también se asocia con el significado que posee como participio de to leave (“dejar”): toda creación que se difunda con esta filosofía se deja a disposición del público para que se pueda utilizar libremente de manera indefinida[1]. Se usa principalmente en el ámbito informático pero también en la creación literaria y artística para garantizar el derecho a utilizar un material creado, manteniendo esta libertad de difusión.


jueves, 28 de febrero de 2013


ESPACIO DE REFLEXIÓN

Lo realmente difícil no es que el cielo se abra

En Juan 1, 51 Jesús le dice a Natanael: “—Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar por el Hombre”. Y a menudo nos parece que Jesús, anunciando el cielo abierto, está describiendo un gran prodigio. Quizá habría que repensar esta noción: el cielo ya está abierto, desde el momento en que el Espíritu se posó encima de Jesús. Dios ya habló: Dios ya manifestó su voluntad permanente de abrirse a nosotros, Dios está con la mano permanentemente tendida hacia nosotros.

Lo realmente difícil no es que el cielo se abra: es que nosotros nos abramos al cielo. Tan a menudo vivimos encerrados en nuestros caparazones emocionales e ideológicos, tantas veces vivimos largos años, vidas enteras, sin abrir puertas ni ventanas, sin ventilar nuestro interior, sin dejar que salga y crezca y se expanda el espíritu que tenemos dentro ni que el Espíritu de Jesús nos penetre… que al fin lo raro, lo extraordinario, lo prodigioso, son aquellos momentos y aquellas personas que realmente se abren a Dios.

El cielo abierto, esperando nuestra disposición, ya lo tenemos. A cada uno le toca responder a la invitación de abrirse, sin miedo, al cielo –a Dios, a su plan, a su voluntad, a su fiesta.

                                                                              Martí Colom