domingo, 12 de mayo de 2013


PRIMER PICAZO DEL ACUEDUCTO INTERCOMUNITARIO “CAÑADA DE PIEDRA-LA ALTAGRACIA” EN AZUA (REPÚBLICA DOMINICANA)


Como parte del “PROYECTO INTEGRAL PARA ELEVAR LA CALIDAD DE VIDA EN CINCO COMUNIDADES RURALES DEL DISTRITO MUNICIPAL DE LOS JOVILLOS”, cofinanciado por Manos Unidas, Nuevos Caminos, FUNDASEP (Diócesis de San Juan de la Maguana) y la Parroquia la Sagrada Familia, el pasado 25 de abril tuvo lugar el acto del “primer picazo” del acueducto intercomunitario que dicho proyecto comprende.

Las comunidades de Cañada de Piedra y La Altagracia son dos poblaciones que nunca han tenido abastecimiento de agua. Sus moradores llevan años acercándose a las autoridades civiles del país y a la Iglesia Católica en busca de colaboración para resolver este problema. De hecho, todos los días tienen que ir a buscar agua caminando una larga distancia hasta la vecina comunidad de Los Jovillos con bidones, envases y todo tipo de recipientes, con el problema añadido de que en el proceso deben cruzar la carretera principal que une Santo Domingo con Haití, arriesgando su integridad y desgastando su salud.

Mediante el nuevo acueducto que se va a construir, el agua se bombeará desde un pozo que ya existe hasta un depósito elevado, y de allí por gravedad se canalizará hacia Cañada de Piedra y La Altagracia, de modo que en todos los hogares de estas comunidades habrá una llave de agua. La fiesta del primer picazo fue para muchos un momento muy especial, pues con ella se daba inicio a un proyecto largamente esperado. Ahora hace falta que todos cooperemos, que las brigadas de trabajo se organicen para excavar la larga zanja donde se colocarán las tuberías... y esperamos que pronto el sueño de estas comunidades se haga realidad. En los próximos meses esperamos poderos contar como se desarrolla este proyecto.



jueves, 9 de mayo de 2013


ESPACIO DE REFLEXIÓN

Vivir en Evangelio

Hablamos a menudo de que los cristianos intentamos vivir el Evangelio. Quizá podríamos decir también que lo que intentamos es vivir en Evangelio, para enfatizar que el mensaje de Jesús no es tanto una doctrina como un estilo: es una manera de estar en el mundo, de situarse en la vida y ante los problemas y oportunidades y tragedias y maravillas de cada día. “Vivir el Evangelio” subraya o por lo menos insinúa que ante todo hay un “programa”, una disciplina, que nosotros queremos poner en práctica y seguir. “Vivir en Evangelio” abre nuestra comprensión a una realidad más ancha, expresa una realidad más amplia y más plural: indica que lo que hacemos es experimentar cualquier aspecto de nuestras vidas en clave cristiana, desde las coordenadas de Jesús. Lo que hace cualquier persona es, naturalmente, ante todo, vivir: y nosotros vivimos nuestra humanidad, nuestras relaciones, los vaivenes de nuestros procesos personales, las dudas, las decisiones, los miedos, los aciertos, las alegrías, las angustias, la felicidad, los contratiempos, la esperanza, las incertidumbres, el agradecimiento… todo, todo, iluminado por la luz suave y penetrante del Evangelio que nos dejó Jesús. Así, nuestra vida sería menos una lista de preceptos y más una perspectiva desde la que vemos todo lo que nos pasa, perspectiva que nos ayuda a elaborar nuestras propuestas, nuestros horizontes. Decir que queremos “vivir el Evangelio” no es desacertado, pero decir que “vivimos en Evangelio” quizá sea más correcto.  

                                                                                Martí Colom

sábado, 4 de mayo de 2013


JORNADA “CASA ABIERTA” EN LA CASA SAN JOSÉ, COCHABAMBA, BOLIVIA

Este 1 de Mayo de 2013 se realizó la jornada de puertas abiertas en la  Casa San José de la Comunidad de San Pablo. Los ciudadanos de Cochabamba pudieron conocer la Casa San José y su trabajo con los niños en situación de calle. Compartieron un grato momento con los niños y adolescentes que se encuentran actualmente acogidos en esta institución. ¡Veamos unas fotos y un dibujo de este festivo día!






























martes, 30 de abril de 2013


ESPACIO DE REFLEXIÓN

La ganancia del fracaso

Las personas maduras son las que saben fracasar: en efecto, demuestra madurez aquel que asume sin hundirse un desengaño, un gran contratiempo, una decepción. A eso llamamos saber fracasar. Que alguien asuma el fracaso no significa que éste no le afecte, pues la tristeza que conlleva no haber podido llevar a término un sueño es natural. Asumir tampoco significa resignarse, sin reflexionar, sobre las causas y razones del fracaso. Asumir significa que uno no queda frenado o paralizado, y sobre todo que sabe preguntarse qué lecciones negativas, pero también positivas, puede sacar de su desengaño.

Desde una perspectiva cristiana, la reacción madura ante un fracaso es buscar la presencia de Dios en aquello que aparentemente nos fue mal. Estando siempre dispuestos a leer los signos de los tiempos en lo que no pudo ser, a cuestionar si lo que se frustró fue nuestro proyecto personal o el Evangelio, y a buscar cómo la sabiduría de Dios puede hacer surgir aspectos positivos y sanadores de nuestro naufragio, para nosotros mismos o para otros. Una persona madura, en definitiva, sabe enfrentar así el contratiempo: sabe fracasar.

De hecho, asumir los fracasos nos transforma en mejores personas. Las heridas son parte de la vida. Son inevitables. Y la madurez consiste en reconocer que nuestras heridas son una parte importante de nuestra identidad. Es bien sabido que a veces nuestras reacciones y posturas solamente se pueden explicar a partir de nuestras heridas. Existe la tendencia a negar esta obviedad, y a pretender que sólo nuestros éxitos y fortalezas explican quiénes somos. Y entonces escondemos o negamos los fracasos ―con lo cual entramos en un mundo de falsedades, donde sólo acaba importando la imagen “exitosa” de nosotros mismos que vamos construyendo. Los éxitos y aciertos son parte de nuestra identidad, claro que sí: pero también lo son las decepciones y desaciertos. Un mundo de gente que se reconociera en sus heridas sería un mundo más suave y más humano que un mundo donde únicamente contaran los éxitos. Que sólo mis logros me identifiquen significa que entraré en una dinámica competitiva contigo. Reconocer que también los fracasos nos definen es una postura mucho más realista, que nos invita a hermanarnos con los demás, que barre la competitividad fuera del escenario y que nos deja, humildes y auténticos, con nuestros aciertos y equivocaciones: más dispuestos a comprender, a perdonar, a buscar segundas oportunidades.

La persona que ha sabido fracasar, en definitiva, reconoce que en sus heridas, también en ellas, quizá especialmente en ellas, está su identidad más profunda: una identidad que no está hecha ni única ni principalmente de prepotencia y éxitos, sino de pequeños y grandes desaciertos. Asumirlo nos ayudará a ser mejores personas.

                                                                                        Martí Colom



sábado, 27 de abril de 2013


ORDENACIÓN DIACONAL DE JOSÉ MARIO NIETO

Este 20 de abril la Comunidad de San Pablo estuvo de fiesta a causa de la ordenación diaconal de uno de sus miembros, José Mario Nieto Restrepo. El obispo auxiliar de Milwaukee, Mons. Don Hying, presidió la celebración en la que José Mario fue ordenado diácono transitorio junto a tres compañeros más, todos para la Arquidiócesis de Milwaukee. José Mario está finalizando sus estudios y prosigue su camino hacia la ordenación sacerdotal que, Dios mediante, tendrá lugar en mayo del próximo año. ¡Felicidades, José Mario! 




jueves, 18 de abril de 2013


ESPACIO DE REFLEXIÓN

Desasidos

Vivir desasidos: he aquí un horizonte que vale la pena perseguir. Vivamos, por lo menos, desasiéndonos, cada día un poco más: de miedos que nos distorsionan la realidad y nos incitan a vivir a la defensiva. De ideas falsas que son sólo el producto de nuestro egoísmo. De expectativas grandiosas que nos alejan de la profunda sencillez de las cosas verdaderamente importantes. De toda esclavitud. Para ir llegando a la madurez, desasidos. Por lo menos, desasiéndonos.
                                                                                           Martí Colom

lunes, 15 de abril de 2013


INSTITUCIÓN DE LECTOR DE UN MIEMBRO DE LA COMUNIDAD DE SAN PABLO
El pasado sábado 16 de marzo Michael Wolfe, miembro de la Comunidad de San Pablo y seminarista para la Arquidiócesis de Milwaukee, recibió el ministerio del lectorado. Se trata del primer paso formal hacia la ordenación presbiteral. Presidió la celebración el obispo auxiliar de Milwaukee, Mons. Donald Hying. Michael (segundo por la izquierda en la foto) fue instituido lector junto a tres seminaristas más de la Arquidiócesis de Milwaukee.