martes, 21 de octubre de 2014

“DONDE COMEN 70 COMEN 100”

Recorriendo casa por casa en busca de familias con niños menores de 6 años para invitarlos al Centro Educativo San José nos encontramos con la vivienda de Elvira, una mujer delgada de poca estatura y piel curtida, con una sonrisa contagiosa en su rostro. Su precaria casa en Jardines de San Juan Ajusco, a las afueras de la ciudad de México, es apenas un techo de lona ya podrida por la lluvia y el sol, con paredes de madera sin trabajar, y el piso totalmente de tierra. Como la mayoría de las casas de este asentamiento irregular, no cuentan con electricidad, agua potable ni alcantarillado. Ahora que inicia la temporada de frío y lluvias constantes, tienen que buscar la manera de protegerse: se calientan con un  fuego de madera dentro de la casa y ponen una cubeta para recolectar el agua que cae de las goteras para lavarse.

Elvira vive ahí con su esposo y su hijo de cuatro años, Emilio. El niño siempre está con su madre, la cual va a trabajar lavando los platos de una señora del mismo barrio, de manera que no asiste a ningún tipo de escuela, centro o guardería. En la conversación nos percatamos que las razones de no llevar a su hijo al centro son sobre todo por desconfianza, ya que Elvira teme que un día Emilio sea raptado, pues se han presentado casos en el barrio.
Siguiendo la conversación con Elvira, se nos mostró llena de dudas y de entrada no quería aceptar la invitación para llevar a Emilio al Centro San José y que pudiera gozar de todos los beneficios que suponen una educación preescolar, junto al programa de nutrición infantil. Pero al final nos dijo que ella quiere lo mejor para su hijo, y que sea cómo sea luchará para que Emilio tenga mejores oportunidades en el futuro y una calidad de vida mejor que la actual.

En dos meses hemos conseguido invitar a Emilio y a otros niños y niñas del barrio al Centro San José, y ahora se encuentran recibiendo educación, alimentación y atención psicológica, sentando las bases para su futuro como personas y miembros de su sociedad.

A finales del curso pasado, el Centro San José contaba con un promedio de 70 niños, mientras que ahora con la nueva campaña hemos alcanzado ya la cifra de 99 niños inscritos para el curso 2014-2015. Y hemos aprendido que, en estas condiciones sociales, no es suficiente tener las puertas abiertas para que estos niños se puedan beneficiar de nuestro proyecto: también es necesario ir puerta por puerta para invitarlos y ayudar a sus padres a entender el beneficio que supone para sus hijos la educación, nutrición y estimulación temprana.

Es por historias como esta que en el Centro Comunitario de Desarrollo Infantil San José en Jardines de San Juan Ajusco haremos el gran esfuerzo de llenar las aulas del centro a su máxima capacidad, recorriendo cada una de las calles del barrio en busca de niños menores de 6 años, para encontrar más casos como el de Emilio, que no estén acudiendo al centro. Queremos saber por qué no están asistiendo, y hacer posible que se beneficien de los servicios que ofrece nuestro proyecto de desarrollo integral de la primera infancia.

Mientras haya hogares como los de Elvira y Emilio, seguiremos fomentando el desarrollo educativo y mejorando la calidad de vida de las familias que más lo necesitan en Jardines de San Juan Ajusco, haciendo posible que “donde comen 70 comen 100”.

Yomaira Cordero y Fany Argüello

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