En los pasados meses de julio y agosto, como cada año, nos visitaron desde Barcelona los jóvenes de la Asociación Sonríe y Crece, con su hermosa labor de voluntariado en la República Dominicana. Por las mañanas dan clases de refuerzo escolar a los niños con más necesidad de Sabana Yegua, y por las tardes organizan elaboradas actividades de educación informal, el juego con valores, y la formación de monitores.
Os queremos hacer llegar un extracto de su reflexión final de este pasado “verano".
«Si algo hemos aprendido con seguridad es que para
enseñar se necesita paciencia y dedicación. Sorpresa fue la de los primeros
días cuando te das cuenta que de toda la clase que tienes delante, posiblemente
más de un 95% de chavales lo único que necesitan es que les hagas un poco caso,
que los escuches. Si tenemos dos orejas y una boca es porque debemos escuchar
el doble y hablar la mitad.


